La curiosidad salvó la niñez

La curiosidad salvó al niño Nacemos sin emociones mezcladas, llenos de ganas de descubrir el  mundo y conectar con los demás. Son el amor y la curiosidad, los dos grandes patrones emocionales que nos rigen al naces, y es en los siete primeros años de vida dónde se determinan estos patrones para el desarrollo haciaSigue leyendo “La curiosidad salvó la niñez”