La Rabieta es un ajuste natural del cuerpo

La rabieta es una descarga emocional, un ajuste natural del cuerpo producida por situaciones externas que desbordan el sistema nervioso y bloquean el cerebro, lo que impide al niño controlar sus movimientos, escuchar, entender o razonar lo que los adultos les indicamos en ese momento. La clave para su gestión es ‘aplicar conexión antes que corrección’, es decir, entrenar nuestra paciencia y aprender a gestionar nuestras emociones.

Está fue la conclusión de la primera edición del “Conversatorio Educativo” organizado por la Biblioteca Pública Municipal y la comunidad educativa SON de VIDA. Dicho encuentro público cumple la misión de introducir la ciencia educativa en la cultura popular. El Conversatorio se realiza todos los miércoles  de 20:00 a 21:00 Hrs. es de carácter abierto (gratuito) al público.

     

IMG_20171108_205737
En la Biblioteca Municipal de Santa Cruz. Participando del diálogo.

CÓMO SE MANIFIESTAN

“Las rabietas se manifiestan a través del llanto excesivo, gritos, patadas, golpes, tirarse al suelo, romper y tirar cosas, contorsiones corporales, autolesiones, no obedecer y desafiar, tener los brazos cruzados el ceño fruncido y dientes apretados” explicó Jonathan Roca Figueroa, Director de SON de VIDA, dando cuenta que las rabietas son frecuentes en niños de 1 a 4 años, y no tan frecuentes en adolescentes, jóvenes y adultos.

“IDENTIFICAR UN PROBLEMA ES CASI RESOLVERLO”

Para el Director de SON de VIDA una de las tareas de las familias y la escuela es “aprender a observar”, siendo que “las rabietas comúnmente se producen por sentimientos de frustración, impotencia, incomprensión, pérdida de control, obligación, aburrimiento, inmadurez emocional, necesidad de reconocimiento y atención, falta de estructura y límites, o bien, por cansancio y hambre”. Para descubrirlo se recomienda hacer preguntas descriptivas antes que juicios de valor.

 CAMBIA TU ACTITUD

Para Roca Figueroa “el primer paso para ayudar a niñas y niños a gestionar sus rabietas es que sus padres cambien de actitud, que ‘eliminen la vergüenza ajena’: las rabietas no son el fin del mundo. El segundo paso es ‘no juzgar la emoción’, no queremos que el niño reprima el enfado sino que aprenda a identificarlo, aceptarlo y expresarlo de forma apropiada. El tercer paso es ‘aprender a acompañar’, es decir, permanecer cerca del pequeño para cuidar que no se haga daño a sí mismo ni a los demás. El cuarto paso es fomentar su ‘conciencia emocional’ lo que implica, pasada la rabieta, dialogar con el niño sobre sus sentimientos y las razones que provocaron esa emoción. También, si el niño tiene entre 1 a 4 años es recomendable intentar distraerlo, cambiar su foco de atención hacia otra dirección”.

 Para Roca Figueroa los métodos autoritarios para tratar de controlar o aplacar una rabieta a través de golpes, amenazas, gritos, retiro de privilegios, baños de agua fría, sacudirlos, mandarlos a su cuarto, son métodos irrespetuosos que humillan al niño.

 LA RABIETA NO ES UN MEDIO PARA CONSEGUIR UN FIN

“Ceder es el pecado de los padres y lamentablemente es algo usual en muchas familias por tres razones en especial: Primero, la vergüenza: cedemos cuando un niño hace una rabieta en público. Segundo, el cansancio: cedemos para no agotarnos más. Tercero, la comodidad: Comprárselo con tal de que se calle” explicó Roca Figueroa, arguyendo que estas respuestas no educan, sino que enseñan al niño que con gritos, llantos y golpes puede conseguir lo que desea.

 

Santa Cruz, 13 de noviembre de 2017

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s